Las Cuevas de Sésamo (29/02/2008)
“La medida del amor es amar sin medidas” San Agustín.
Ayer fue un día inolvidable! Siempre que he ido a este sitio acabo de la misma forma, en un estado de embriaguez muuuy guuuaaapooo!
Al principio y nada más llegar Isaac, mi amigo, casero, etc…, se arreó un carajazo con uno de los pivotes (dícese de aquellas piezas con extremo cilíndrico, que sirve para delimitar la zona de aparcamiento de las calles de Madrid), que se le saltaron dos lagrimones como melones. Entonces, la mejor solución para que se le pasara ese dolor, era aplicar un pokito de alcohol pero, en vez de hacerlo en la zona, en vena que da mejor resultado.
Después de pasar la cortina de humo de nuestros queridos amigos los fumadores fuimos al fondo de la cueva y nos sentamos en esos taburetes tan canijos, menos mal que a mí me tocó en uno de los banquitos. Además tuvimos suerte, porque ayer estaba el hombrecillo del piano que toca algunas cancioncillas de jazz aunque no se pueda diferenciar muy bien por el barullo de la gente y porque con la 2ª jarra de sangría ya no tienes el oído como para diferenciar una pieza de otra.
Total, al pedir la primera jarra nos tocó el camarero tradicional que parecía la maquina expendedora de tabaco. Nos dijo: “Las consumiciones se pagan ahora… son diiieez eeeuurooos!”
Nada más entrar yo avisé a la gente de que el sitio está genial y aunque la 1ª jarra entra muy bien luego te picas y al final no sabes cuando poner fin.
Éramos 5 y acabamos bebiendo 4 jarras de sangría. El proceso fue curioso, durante la 1ª jarra la conversación era fluida e interesante, a partir de la 2ª jarra nos empezamos a descojonar del camarero y la 3ª y la 4ª intenté leer las citas célebres que hay en las paredes del lugar, aunque solo me quedé con una: La medida del amor es amar sin medida de San Agustín.
Hay un dicho en las Cuevas: “una jarra por cabeza es borrachera, más de una es salir a gatas“
Yo os puedo asegurar que en la 2ª me empezaban a pesar los brazos y las piernas y en la 3ª y la 4ª parecía que había ido al dentista ya que tenía toda la mandíbula completamente anestesiada. Fíjate como sería que después de estar allí fuimos a cenar, pedimos una de bravas entre otras cosas y creo que se pasaron con el tabasco; pues bien, aunque yo no soy capaz de aguantar el picante la verdad es que esta vez entraron como si llevasen ketchup.
Este lugar es highly recommended, entre otras cosas me recuerda a mi adolescencia cuando iba con mi amiga Lidia para ahogar nuestras penas en el alcohol… ;p Creo que nuestro amigo Baco se encuentra en cada uno de los rincones de esa cueva y no permite que nadie se vaya de allí sin una sonrisa.
Marzo 1, 2008. Etiquetas: bares de Madrid. General. Deja un comentario.


